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 Actualmente más de 200 millones de personas viven en un país distinto al de su nacimiento, lo que equivale a un poco más del 3% de la población mundial;  es decir, una de cada 35 personas en el mundo es migrante internacional. Según datos de la Comisión Económica para América Latina, en los últimos 5 años existe un incremento considerable del número de migrantes latinoamericanos y caribeños. De un total estimado en 20 millones en el año 2.000, se pasó a 25 millones en el 2.002, cantidad que equivale al 12% del total de migrantes en el mundo y va en aumento dado las condiciones político social de la región.  En el año 2.000, aproximadamente una de cada 10 personas residente en las zonas más desarrolladas era migrante. En contraste, esta proporción descendía a una por cada 70 personas en los países en desarrollo.

En la segunda mitad del siglo XX, América Latina  y el Caribe registran 3 grandes patrones migratorios:

  • La inmigración de ultramar: originada principalmente en el viejo mundo,
  • La migración intrarregional, y
  • La emigración hacia el exterior de América Latina y el Caribe, concentrándose fundamentalmente en EE. UU.

 Estos flujos migratorios afectan en mayor o menor grado a la población infantil e infanto juvenil; ellos se ven involucrados en la migración familiar, por la desintegración de la misma que implica la migración de sus padres.

La mayor parte de los movimientos migratorios están influidos principalmente por:

  • Factores económicos,
  • Falta de trabajo,
  • Violencia,
  • Terrorismo e inseguridad,
  • Turismo,
  • Búsqueda de bienestar social,
  • Catástrofes y
  • Mejores condiciones de salud, que puede dar beneficios al país receptor y producir cambios en la epidemiología local.

América tiene un importante flujo de migraciones, principalmente hacia los países del norte como EE.UU., Canadá y en el sector de América del Sur, los principales países receptores en la actualidad son: Chile, Ecuador, Brasil, y Argentina; estos movimientos obedecen principalmente a factores económicos y de seguridad.  En América Latina  y el Caribe  la cifra de inmigrantes total representa el 1% de la población regional, mientras que el porcentaje de emigrantes sube al 4%., es decir que por cada inmigrante que llega a la región, 4 personas están emigrando. Algunos países se han convertido en polos de atracción en la zona americana: Panamá, Chile, Argentina, Costa Rica y Ecuador en América Latina y Puerto Rico, República Dominicana, Barbados y Bahamas en la región del Caribe.  Las poblaciones inmigrantes en estos países giran alrededor del 10% y en los casos caribeños superan esta cifra.

Respecto a los emigrados, la mayor proporción la tiene México, seguido por las naciones del Caribe, le siguen Colombia, Cuba, Venezuela y El Salvador. En EE. UU. uno de cada 5 niños en edad escolar es inmigrante o hijo de inmigrante.  Los estudios de la Comisión Económica para América Latina, estiman que uno de cada 5 migrantes en América Latina y el Caribe sería un niño/niña o adolescente menor de 15 años de edad.

La migración afecta en especial a los niños/niñas y adolescentes de diferentes maneras durante su ciclo de vida, ya sea porque acompañan a sus padres, porque emigran solos o porque son dejados detrás por uno o ambos padres migrantes. El efecto de la emigración, regular e irregular, interna y externa, sobre los niños debe ser visto en el contexto más amplio de la situación de pobreza y desigualdad entre países y al interior de cada país.

Mayoritariamente migran los socialmente más vulnerables, con menor educación, que buscan mejores oportunidades en países con mejor o mayor desarrollo socioeconómico.  A esta vulnerabilidad se agrega la derivada de la frecuente disgregación familiar, de mayor riesgo, de inequidades socioeconómicas o en salud tanto para el niño que queda en su país sin uno o dos de sus padres, como para el que acompaña a sus padres. Hay consenso de diversos indicadores demográficos y socioeconómicos de los países o comunidades que reflejan la situación de vulnerabilidad de sus integrantes, en especial de los niños.

Los países receptores en América Latina deben adoptar medidas conducentes a una mejor adaptación de la población que migra, sobre todo de mujeres, niños y adolescentes. Esta tarea será más fácil si conocemos algunas características sociodemográficas de nuestros países y a ello colocarle el componente humano y de solidaridad.

Conocer las condiciones de la migración así como las características de los migrantes junto a las razones que los hace tomar esa decisión, llevará a implementar estrategias que conduzcan a una mejor y más rápida intervención de los estados y la inserción en la sociedad que los recibe.

Nuestra Realidad: Los datos proporcionados por diferentes organismos internacionales consultados a través de los sitios Web (Organización Internacional para Migraciones, Organización Panamericana de la Salud, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y Ministerios de Salud de los 20 países de América Latina,  encontramos que la tasa neta de migración fue positiva solo para 5 países de América Latina: Costa Rica, Panamá, Ecuador, Chile y Argentina. Ello responde probablemente a las mejores condiciones económicas, de seguridad y estabilidad social y políticas de estos países.

No hay una asociación entre tasa neta de migración con: INB (Ingreso Nacional Bruto)per cápita, índice de desarrollo humano, coeficiente de Gini (medida de la desigualdad que se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país) y tasa de alfabetización de adultos. Hubo una asociación de inmigrantes menores de 15 años con coeficiente de Gini (r = 0,668), con INB (r = ?0,720), con tasa de alfabetización (r = ?0,755) y con índice de desarrollo humano (r = ?0,799).  La inmigración de menores de 15 años fue menor en países de América Latina con mayor INB per cápita vs. los países con menor INB (Fisher, p < 0,0001).

La migración sur-sur: movimiento migratorio entre países considerados en vías de desarrollo de América Latina, donde hay países con diferentes condiciones socioeconómicas y de oportunidades que los hacen atractivos para la inmigración.

La población emigra a los países con mejores niveles de educación y mejores condiciones socioeconómicas, pero con un nivel de desigualdad importante entre sus habitantes que no siempre asegura su bienestar en el país receptor.  Aunque la necesidad obliga a salir sin medir el nivel de riesgo del país a donde se migra.

La migración infantil tiene diferentes aristas, hay aspectos positivos al ampliar las oportunidades en educación en el país receptor, mejores condiciones económicas en el país de origen por las remesas enviadas por sus padres y las nuevas experiencias de vida que se tiene al conocer otros lugares. Pero también hay efectos negativos como la precariedad y riesgos al quedar a cargo de terceras personas mientras sus padres migran.

“La violación y abusos de los derechos fundamentales de las personas en los procesos migratorios, y probablemente lo más fuerte, la desintegración de la familia”, son consecuencias de estos procesos

Vulnerabilidad: afecta mucho a la población migrante que tiene menor acceso a los sistemas de salud, vacunaciones, mayor hacinamiento, son víctimas de explotación sexual y otros tipos de violencia incluida la homofobia.

En salud: se muestran frecuentemente bajas tasas de vacunación en sus países de origen y en los países que migran, asociado a las condiciones de ilegalidad en que viven y la ausencia de registros de ellos en los servicios públicos de salud del país receptor. A esta situación se suma un mayor riesgo de llevar enfermedades infectocontagiosas prevenibles o de adquirirlas en su nuevo país. Las familias migrantes provenientes de comunidades o países con bajo nivel de desarrollo muestran un mayor nivel de maltrato infantil.

Lo más crítico se presenta con la migración de talentos humanos, que en el caso de Ecuador, reciben el beneplácito de las autoridades para el ejercicio libre de la profesión sin control exhaustivo y comprobatorio con los gremios profesionales sobre la idoneidad de los mismos. Esto también  genera un grave problema laboral profesional, ya que las oportunidades de trabajo para los profesionales disminuye y esa masificación profesional extranjera provoca a más del celo profesional una serie de ofertas y baratijas que van en desmedro de los profesiones del país que los acoge y de la profesión odontológica.

 También es necesario indicar,  que muchos profesionales son abusados con salarios indignos por ser considerada mano de obra barata, abusando de la situación de apremio migratorio que vive.

Desarrollo humano: en el 2.009 las tasas de mortalidad infantil caen de forma pronunciada entre los niños de emigrantes, cuando se compara con las de niños que permanecen en países de origen con puntajes bajos o medios en el índice de desarrollo humano;  es decir, al mejorar las condiciones de vida en el país receptor, al tener acceso al sistema de salud, mayor oportunidad de educación, disminuye la posibilidad de muerte en la población pediátrica menor de un año de edad. Este dato reafirma claramente que las políticas públicas de los diferentes países de la región deben apuntar a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes con equidad.

En América Latina hay escasa investigación sobre las migraciones, la información de los 20 países latinoamericanos hace notar la gravedad de la situación de los migrantes en la región. Estos indican que la cantidad de niños menores de 15 años que migran lo hacen desde países con menor desarrollo socioeconómico, menor educación y hacia países con mejor desarrollo y educación, aunque exista mayor desigualdad.

La repercusión a futuro de estas migraciones en salud, en especial aquellos con mayor inmigración como Chile hace pensar en desarrollar estudios para evaluar el verdadero impacto de la desintegración familiar tras la migración de los padres y evaluar la aparición de enfermedades emergentes y reemergentes asociadas a los flujos migratorios.

Conflicto de intereses: La migración es un fenómeno humano constitutivo de la sociedad latinoamericana y constituyen otro severo desafío que enfrenta la región, con dos condicionantes:

  1. Muestran las contradicciones y el grado desigual de desarrollo de las sociedades que viven en el continente, desnudando las dificultades de miles de ciudadanos de lograr una vida acorde a sus expectativas en el lugar donde nacieron y crecieron.
  2. Implican una constelación de nuevos problemas sociales, políticos, legales y culturales, para los que buena parte de las políticas públicas tradicionales no estaba preparada: nuevos desafíos de integración social y de tolerancia cultural en un mundo crecientemente competitivo y tenso.

Las migraciones significan, además, un escenario de crisis para la familia que la vive, ya sea porque el jefe o los jefes de familia parten dejando atrás a sus hijos,  o ya porque el traslado de toda la familia en búsqueda de nuevas perspectivas trae aparejada la instalación en un nuevo medio que muchas veces es desconocido, hostil, que reacciona con diversas formas de resistencia al que llega del extranjero y en el que el migrante no encuentra el mucho o poco capital social que tenía en su país de origen.

Esto significa que la familia y sus miembros más débiles: mujeres y niños,  viven una situación de vulnerabilidad, con aumento de riesgos y la posibilidad de que sus derechos sean dañados o afectada su integridad, lo cual es muy grave en las migraciones no queridas: desplazamientos forzados por conflictos armados o enfrentamientos entre grupos armados, conflictos diversos y desastres naturales. En estos casos la crianza de los niños es impactada porque empieza a desarrollarse en un contexto de inestabilidad económica, incertidumbre sobre el futuro familiar, pérdida de coherencia de la unidad familiar, desaparición de referentes familiares o de los amigos de barrio, dificultades escolares por un acceso deficiente a la escolaridad, sobrecarga de la figura materna con aumento del estrés y depresión de la mujer.

Así mismo, las urgencias socio-económicas llevan a la familia migrante a vincularse tempranamente a las primeras formas de sobrevivencia que encuentra en el nuevo medio, aceptando empleos informales, malsanos y de baja remuneración.

En este contexto, el peligro para los niños es grande. La pérdida de cohesión, las dificultades de integración al nuevo medio, la falta de referentes, las rupturas de los vínculos entre los padres, generan situaciones de abandono, donde el riesgo social de desembocar en la renuncia a la escolaridad, la mendicidad, el delito, los trabajos nocivos o inconvenientes, son proporcionales a las dificultades para encontrar una vida familiar en el nuevo país de residencia.  Por ello, el aumento de los casos de trata de niños y de mujeres en la región no deja de vincularse a la emigración y los desplazamientos forzados, son circunstancias que terminan generando estrategias de supervivencia desesperadas. El fenómeno social es más rápido que la respuesta institucional.

Así, los desafíos anteriores demoran en encontrar adecuada respuesta de las políticas sociales públicas de los respectivos países en que ocurren. De todas maneras, en una generación de programas e intervenciones de nuevos gobiernos se comienza a crear bases para enfrentar este problema social.  Se trata de experiencias que buscan articular lo público y lo privado, el monitoreo estatal con el empuje de la sociedad civil, buscando estrategias innovadoras que les permitan penetrar realidades cristalizadas y de dura transformación, como lo son los aspectos más problemáticos que acarrean las migraciones o los desplazamientos poblacionales.

Es en esa misma dirección que nos encaminamos a proponer medidas a ser aplicadas desde las políticas públicas y desde donde se pueda generar cooperación internacional.

Desde esa perspectiva, apuntando a la creación de sistemas de protección e instrumentos de política social adecuados a la demanda de los tiempos que corren, se propone:

  1. Reorientar los programas tradicionales para la infancia y la familia que permitan construir nuevas redes de protección y salud;
  2. Elaborar  programas de respuesta rápida para los casos graves;
  3. Tener planes de prevención de la marginación a partir de sistemas geo-referenciados;
  4. Mejorar la difusión de los derechos de niños y niñas;
  5. Crear mesas de trabajo común entre los organismos defensores de los derechos de la mujer, de la infancia, policiales y migratorios;
  6. Privilegiar en el sistema educativo el valor y alcances del sistema democrático;
  7. Realizar convenios en torno a sistemas de información que faciliten la documentación, radicación o registro del migrante; y
  8. Establecer acuerdos sobre la transferencia y uso común de recursos humanos calificados.

Todos estos puntos se presentan como una base impostergable para encontrar respuestas eficaces a los efectos de la migración sobre los socialmente más débiles o vulnerables.

Efecto Venezuela: Los países de América Latina ante la situación desbordante de la migración venezolana deben intentar encontrar soluciones locales y regionales a la masiva emigración de venezolanos, que va generando la mayor crisis humanitaria en el continente con más de dos millones de migrantes. La acción regional sobre todo del Área Andina, debe tener un carácter técnico, con participación de las máximas autoridades conscientes de que tenemos un problema serio.  Ecuador, Colombia y Perú que reciben el impacto directo hacen un esfuerzo para atender este problema aun con recursos limitados y tienen que articular con otros países para proponer soluciones inmediatas y mediatas.

Ecuador, es el país por el que han pasado más de un millón de emigrantes, de los cuales un 20 % se han quedado en el país, debe involucrar a otros países en soluciones prácticas para lograr asistencia económica para afrontar los costos del fenómeno migratorio.

El Área Andina con la Corporación Andina de Fomento, Acnur, OEA, OPS, OMS, la Organización Internacional de las Migraciones, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, entre otros tienen la responsabilidad histórica de actuar para no solo socorrer sino plantear alternativas locales en los apaíses afectados que generen trabajo, desarrollo y protección de los migrantes y de la población que los acoge.

La expectativa de la región debe contagiar al mundo para recibir el apoyo y aportes necesarios para la solución del problema, donde y para que cada país asuma su corresponsabilidad en el tema y que se exhorte al gobierno de Venezuela a que implemente políticas para que la situación de ese país sea atendida de manera adecuada y evitar la migración descontrolada. Las propuestas son de índole económica y social para conseguir la inserción de los migrantes en los países receptores y la búsqueda de soluciones para que tengan una vida digna.

La ayuda internacional hasta ahora es nula o solo paliativa, poco coherente para los momentos específicos de apremio que se vive. Hay que promover emprendimientos, realizar inversiones para actividades productivas, construcción de centros educativos y de salud, etc., son soluciones que irán ceñidas al principio de respeto a los derechos humanos.

Un acuerdo es necesario y que no suceda como con los refugiados de Oriente Medio y África. En América Latina el grado de disensión que genera el problema venezolano podría hacer que eso pase, lo cual sería nefasto dada la condición de los países vecinos y receptores mayoritarios.

Reacción de la OMS: (Febrero de 2017): Los problemas de salud de los refugiados y migrantes son similares a los del resto de la población, aunque puede haber una prevalencia más alta en algunos grupos.  Es frecuente entre los refugiados y migrantes que acaban de llegar las lesiones accidentales, la hipotermia, las quemaduras, los accidentes cardiovasculares, las complicaciones del embarazo y el parto, la diabetes y la hipertensión. Las mujeres se enfrentan a dificultades específicas, particularmente en el ámbito de la salud materna, del recién nacido y el niño, la salud sexual y reproductiva, y la violencia.

La exposición de los migrantes a los riesgos derivados de los desplazamientos de población: transtornos psicosociales, problemas de salud reproductiva, mayor mortalidad neonatal, uso indebido de drogas, trastornos nutricionales, alcoholismo y exposición a la violencia, aumenta su vulnerabilidad a las enfermedades no transmisibles.

El problema principal con respecto a esas enfermedades es la interrupción de la atención, ya sea por falta de acceso a ella o a quienes la dispensan o por el desmoronamiento de los sistemas de atención sanitaria; el desplazamiento desemboca en la interrupción del tratamiento continuo, crucial para las afecciones crónicas.

Los niños son propensos a infecciones agudas: infecciones respiratorias y diarrea, debido a la pobreza y las privaciones durante la migración por lo que necesitan acceso a la atención pertinente. La falta de higiene puede provocar infecciones cutáneas.

“La OMS recomienda ofrecer y efectuar controles de salud para velar por que todos los refugiados y migrantes que necesiten protección sanitaria tengan acceso a cuidados de salud. Tales controles deben efectuarse para detectar tanto enfermedades transmisibles como no transmisibles y siempre respetando los derechos humanos y la dignidad de los migrantes…. Los resultados de los reconocimientos nunca deben utilizarse como excusa o justificación para expulsar a un refugiado o migrante de un país…. Los reconocimientos obligatorios disuaden a los migrantes de solicitar una revisión médica y ponen en peligro la detección de los pacientes de alto riesgo….

A pesar de la percepción extendida de que hay un vínculo entre la migración y la importación de enfermedades infecciosas no hay relación sistemática alguna. Los refugiados y migrantes están expuestos principalmente a enfermedades infecciosas, sin relación alguna con la migración.   El riesgo de que algún agente infeccioso exótico, como el virus del Ébola, se importe es bajo y de suceder, la experiencia demuestra que afecta a los viajeros habituales, turistas o personal sanitario más que a los migrantes.

Se recomienda una clasificación de los refugiados y  migrantes en los puntos de entrada poco después de su llegada para detectar problemas de salud. A continuación hacer un diagnóstico y tratamiento adecuados, y garantizar que los grupos vulnerables reciban la atención que necesitan (niños, mujeres embarazadas, personas de edad avanzada).

Todas las personas desplazadas deben tener pleno acceso a un entorno acogedor, a medidas de prevención (por ejemplo, vacunación) y, cuando sea necesario, a atención sanitaria de calidad, sin discriminación por motivos de sexo, edad, religión, nacionalidad o raza. Esta es la forma más segura de garantizar que la población residente no esté expuesta innecesariamente a agentes infecciosos importados.

La OMS apoya las políticas que tienen por objeto ofrecer servicios de atención de salud a los migrantes y refugiados independientemente de su estado jurídico, como parte de la cobertura sanitaria universal.

Vacunar a los migrantes recién llegados: La posibilidad de que se transmitan enfermedades a las poblaciones de un país de acogida son las mismas que para los habitantes locales. Aún hay desfases en la inmunización de poblaciones en la Región, ya sea porque los países deciden no aprovechar los beneficios de la vacunación o por limitaciones en el acceso a los servicios correspondientes. El acceso equitativo a la vacunación y  campañas de vacunación se debe proporcionar a los refugiados y migrantes.  

Recomendaciones y medidas que deben adoptar los países ante las consecuencias por los flujos de refugiados y migrantes que llegan a Latinoamérica:

  • Apoyar la formulación de políticas sanitarias que tengan en cuenta a los migrantes sobre todo en temas de promoción y prevención de la salud oral;
  • Apoyar y fortalecer las acciones humanitarias de los gobiernos sobre los sistemas sanitarios para ofrecer y garantizar un acceso equitativo a los servicios de salud;
  • Establecer sistemas de información para evaluar la salud de los migrantes e Intercambiar información con los países miembros de FOLA sobre las condiciones de sus países de origen a fin de actuar con mejores prácticas locales;
  • Sensibilizar a proveedores de servicios de salud y profesionales sanitarios sobre los factores culturales y de género y ofrecerles formación específica al respecto;
  • Promover la cooperación multilateral entre los países miembros para mejorar las condiciones de los migrantes, sobre todo en la salud,
  • Tomar conciencia social sobre los movimientos migratorios y evitar que el comercio y trata de personas afecte su integridad y valorar las consecuencias graves en cuestiones sanitarias, de vivienda, educación y trabajo
  • Definir las prioridades y principios rectores para promover la mejora de la salud bucal que por su estado y economía son difíciles e imposibles de tener y cumplir.
  • En lo relacionado con la salud, elaborar un manifiesto conjunto para fortalecer el pacto mundial sobre los refugiados y el pacto mundial para una migración segura, ordenada y regular que se adoptarán en 2.018; y ayudar a los Gobiernos a cumplir con los compromisos relacionados con la salud;
  • Recabar información sobre los  profesionales odontólogos migrantes y establecer un registro que permita analizar su situación y paliar en lo posible las condiciones de trabajo sin desmerecer su formación profesional.
  • Realizar simposios sobre estos temas para concientizar sobre  la situación de los  migrantes en cada país a fin de ayudar a elaborar un marco de prioridades y principios rectores promoviendo mejorar la salud
  • Fomentar vínculos y espacios de participación entre los profesionales migrantes y sus familias que contribuyan al desarrollo humanitario mediante la construcción de puentes entre la ayuda humanitaria y el fortalecimiento de los sistemas de salud
  • Apoyar y reforzar la coordinación y colaboración intersectorial, interinstitucional, internacional e, incluso, dentro del sistema de las Naciones Unidas - incluidos el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), así como con otras partes y organismos locales  interesadas.

 Dr. Gorki Espinoza Ruiz.- PRESIDENTE FOE

 

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